17 marzo 2009

En el hammam

Hafida no tiene muchas amigas. Es desconfiada, egoísta, cizañera. Cuando el viernes se acerca al hammam, no habla casi con nadie, pero su mirada, que lo atraviesa todo y parece capaz de cualquier cosa, sobrevuela por encima de la grasa y el óxido. Parece muy segura de sí misma y no estar para gilipolleces. Así que no va a meterse en el agua con un kaftán como tantas otras. Hafida, eso sí, tiene un buen par de tetas.
 

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