08 enero 2009

Intifada Kanouté

No es que comparta afectos con Kanouté ni, mucho menos, religión alguna. De hecho, que ande el hombre difundiendo sus creencias a golpe de talonario desde un punto equidistante de la calle Torneo y los Reales Alcázares de la Sevilla de mis años mozos me toca no poco los cojones. Y digo más: espero que esos escudos humanos contruidos a base de huesos pequeñitos y ojos inocentes que despliegan esos tarados palestinos medievales no sea lo que él está defendiendo. Pero dicho esto, reconozco que ese fantástico futbolista negro que hace grande a la escuadra, blanca y pequeña, de Nervión desde hace ya unas cuantas temporadas, me ha emocionado sinceramente al lanzarse sin miedo y libremente a proclamar su apoyo incondicional al machacado pueblo palestino, lo que no es sino decir que el gobierno de Israel -la más firme promesa desde hace más de 50 años para explicar por qué el mundo, tal como lo conocemos, se irá antes o después a tomar por culo- es una escoria por donde quiera que lo mires.

Va por ti, Canuté, uno de los mejores temas del pop español de todos los tiempos: Himno aéreo de Aviador Dro (hay que subir el volumen)



Himno aéreo...
La presión en la cabina, hielo en las alas, la tierra y el firmamento se transforman en los sueños...
Himno aéreo...
Las ciudades son sólo puntos luminosos en la noche, las guerras son sólo destellos luminosos en la noche...
Vemos Beirut y vemos Madrid, vemos Madrid y vemos Managua, vemos Tokio y vemos París, vemos Bombay y vemos Londres, vemos Bagdad y vemos Johanesburg, vemos Nueva York y vemos Managua, vemos Varsovia y vemos Madrid, vemos Beirut y vemos Moscú.
Demasiado alto para ver los muertos...
Arriba la perspectiva cambia y todo es armonía, los hombres se transforman en impulsos de energía...
Himno aéreo...
Vemos Beirut y vemos Madrid, y vemos Managua y vemos Managua. Vemos Londres y vemos Nueva York, y vemos Tokio y vemos París.
Demasiado alto para ver los muertos...

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