10 septiembre 2008

A vueltas con el Gran Colisionador de Hadrones

Me pide un amigo que le "traduzca" una entrevista a un físico español del CERN que yo previamente le había enviado, porque, dice, no entiende nada de nada. La verdad, toda sea dicha, no soy yo quién para hablar de este dispositivo infernal que el propio CERN ha desarrollado. Uno, además de ignorante, siempre se queda en la literatura de las cosas. Pero bueno, el mundo digital, como el otro, permite todo tipo de barbaridades.

Yo a la física cuántica me acerco, acojonado, a partir de un comentario de mi tío Pedro, un crac del saber científico sepultado hoy por el alzheimer, una vez que, en su presencia, me cagué en dios (y en su partícula) por haberme quedado sin jabón antes de haber terminado de lavar el coche. Me dijo: si restriegas, trapo en mano, la suciedad, harás lo mismo que hace el detergente: propiciar una fricción de partículas que producirá calor. A partir de ahí ya todo irá solo, porque el calor derretirá las manchas de grasa y las caquitas de los jodíos gorriones y tu R-11 quedará como nuevo.
Desde ahí, uno ve que lo que parece sólido, mundo material, es un mundo de partículas y subpartículas que orbitan, se atraen o se repelen. Y cuando por fin entiendes que el elemento más sólido es sólo vacío y un mundo de elementos diminutos (electrones, protones, quarks, leptones, hadrones, bosones, positrones, neutrinos...), te enfrentas a la idea de que el vacío no es lo mismo que la nada, porque, frente a ésta, aquél tiene características propias del mundo "material".
Con el Gran Colisionador de Hadrones o LHC (Large Hadron Collider) se pretende hacer friccionar partículas a velocidades vertiginosas a fin de producir grandes magnitudes de energía a partir de las cuales (y de los fenómenos concomitantes derivados) se pueda dar fundamento epistémico (o quitárselo) a creencias a las que se ha llegado siguiendo desarrollos puramente teóricos y matemáticos: se podrán producir desde el bosón de Higgs --también llamado, qué bonito, la partícula de dios, porque, aunque es fundamental para explicar (la masa de) otras partículas elementales, jamás ha sido visto-- hasta otras entidades predichas teóricamente como los strangelets o los microagujeros negros, siendo estos últimos, precisamente, los que están provocando más comentarios y temores en la opinión pública.
Y aunque es hoy, 10 de setiembre, cuando el LHC empieza a acoger haces de partículas a lo largo de sus 27 kilómetros, no será hasta el 21 de octubre cuando empiecen a tener lugar las primeras colisiones de verdad importantes. Si creyera en dios, o en algo, a ello me encomendaría.
Amén. No obstante.
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P.S. No identifico ni a mi amigo ni a mi tío porque ambos son gente publicada y bien conocida y tengo a bien no hacer publicidad –al menos, gratuita- ni allanar intimidades si no hay razón de peso.

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