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07 junio 2013

Mi fracaso personal


Palomo cojo -versión auténtica-.
 Padre, te he fallado.

Siempre quise ser provinciano, buen cristiano y heterosexual. ¡Y ya ves! Viviendo en el extranjero, maricón perdido y no muy católico. Es ésta la esencia de mi fracaso personal, que hoy te confieso, mientras el gobierno de España, el tuyo, cuestiona que el resto de Europa sea el extranjero, le importe una mierda mi salud, y me restriegue, por mucho que los españoles sean los más tolerantes, mi condición sexual.

¡Como si en el castigo no fuera la penitencia!


P.S. Piensa, al menos, que no has tenido que verme morir -vivimos los dos-, no me he metido en una estación o en un instituto de secundaría a disparar indiscriminadamente a quienes no tienen culpa de nada, ni tienes que soportarme oyendo todo el día a los Pixies o a Nine Inch Nails encerrado en mi cuerto. Las cosas podrían ser peor.



10 abril 2013

José Luis Sampedro por sí mismo

Un torrente de noticias, crónicas y semblanzas, incluso un acopio incesante de frases suyas, inundan todos los medios informativos estos días, los que siguen a su muerte privada la madrugada del pasado lunes 8 de abril. Sin embargo, como no abundan en el mundo de hoy figuras emblemáticas como la suya, queremos dejar aquí constancia agradecida de su persona con sus propias palabras, la mejor manera posible tratándose de alguien que se limitaba a decir lo que pensaba sin sentirse intimidado por su posición de privilegio.



"El sistema nos educa exclusivamente para ser productores y consumidores. Al sistema no le interesa que cada cual piense por su cuenta. Y si es importante la libertad de expresión, es mucho más importante la libertad de pensamiento."

"... a los que mandan no les conviene, por eso no favorecen el pensamiento crítico, sino el transmitido por sus medios y por la educación, porque eso empieza en la niñez. Ahora lo de Bolonia es entregar la Universidad a los financieros e industriales. Y se estudiará lo que convenga para producir más."

"Yo desde luego le reprocho [al gobierno español] que no haga ciertas cosas. Por ejemplo, sigue manteniendo en la escuela pública la enseñanza religiosa. No sé si eso es constitucional, pero la iglesia católica está retrasada con respecto a la sociedad española. Y la religión organizada -me refiero a la que protagoniza el clero- no tiene nada que hacer en la escuela pública."

"El desarrollo está pensando en la rentabilidad. Lo importante no son esas tres palabras que ahora todo lo mandan: productividad, competitividad e innovación. En vez de productividad, propongo vitalidad; en vez de competitividad, cooperación, y frente a esa innovación que consiste en inventar cosas para venderlas, creación."

"La ciencia está en manos del dinero. Pero las creaciones científicas se hacen con un propósito y luego tienen otras consecuencias. Internet ha permitido lo que llaman globalización: pasar el poder de los políticos a los financieros. Pero la globalización, al tiempo que ha permitido a los ricos dominar más el mercado, ha creado los foros sociales que pueden minarles."


"La democracia está pervertida, está secuestrada."

"Los Gobiernos no evitaron la crisis financiera y los pueblos siguen votando a quien ha hecho las cosas mal. ¿Quiénes provocaron la crisis? Los banqueros. ¿Quiénes salieron antes? Los banqueros. ¿Quiénes siguen ganando mientras el resto está parado? Los banqueros. ¿Quiénes les manda? El capital."

"Estamos divididos deliberadamente para que seamos menos eficaces. La civilización moderna trata de individualizarnos y decirnos: usted es un individuo, usted es el rey de la creación, usted elija, usted tiene derecho, usted tiene libertad. Si aquí se reunieran todos los jóvenes, pero todos, podrían hacerse grandes cambios. Pero no se harán, porque los del PP harán lo que les dicen, y los del PSOE harán lo mismo".


"El cosmos no para de cambiar. Y lo mismo que ha inventado la vida y la cultura humana, inventará lo nuevo, el sistema que sustituirá al capitalismo. Yo tengo mi consuelo en mi manera de pensar, y acepto lo que se me viene encima. Por qué voy a estar triste, si estamos rodeados de milagros. Piense en un huevo. Un gran invento sin técnicos, sin científicos, sin nada. El huevo es una maravilla." [...] "El poder no quiere reflexionar porque no le interesa cambiar. Mientras, se corrompe todo, el sistema se hunde, entramos en esta barbarie. Como pasó al final de Roma. Ahora viene otra sociedad. El sistema capitalista se ha terminado: ya no funciona." [...] "El sistema está roto y perdido, por eso tenéis futuro."

"El capitalismo sigue agarrado a lo mismo: que el mercado es la libertad. Y yo lo que digo es que el mercado es la libertad si uno tiene dinero, porque, si no, no tiene libertad ninguna. Pero esta segunda parte, que es elemental, se escamotea." [...] "La corrupción es que los hombres que han de gobernar se ofrecen en venta. El capitalismo lo convierte todo en mercancía. Somos naturaleza, y poner al dinero como bien supremo nos conduce a la catástrofe."

"Solo los ingenuos y algún premio Nobel de economía llegan a creer que nuestro mercado encarna la libertad de elegir, olvidando algo tan obvio como que sin dinero no es posible elegir nada." [...] "El mercado no es la libertad: vaya usted al mercado sin dinero a ver la libertad que tiene."


"Este mundo está traicionando a la vida."

"Es asombroso que la humanidad todavía no sepa vivir en paz, que palabras como competitividad sean las que mandan frente a palabras como convivencia."

"Vivimos en una época de barbarie. Se desintegra la civilización occidental tal como venía del siglo XV. Tiene razón Fukuyama, pero al revés: estamos en el final de la historia, pero no por haber llegado al colmo, sino por haber llegado al desmoronamiento."

"El sistema tiene capacidad de digerir lo que no le conviene. El ecologismo se aprovecha para vender máquinas correctoras, para transplantar lo antieconómico de los países adelantados a los atrasados… Pero no para hacer ecología de verdad."

"Lo que más me ha impresionado de este siglo XX que finaliza es la estupidez y brutalidad humanas."


"La ternura da una intensidad profundísima. Y para eso no necesito el alma, tengo la mente. El cerebro, a base de combinar ideas como hace, peor, un ordenador, construye un mundo mental que da las sensaciones que se atribuyen al alma. Yo tengo memoria, algún entendimiento y voluntad. El mundo es energía. Todos tenemos una chispa. A lo que llaman alma, yo lo llamo mente."

"La felicidad es una palabra muy difícil de emplear. Yo me planteo el problema de llevarme bien conmigo mismo..." [...] "...en gran parte es llevarse bien con uno, y luego con los que están cerca."

"Yo no puedo decir si hay Dios o no. Creo que no, pero no tengo seguridad. Ahora, tengo la seguridad de que el Dios que nos vende el Vaticano es falso, y lo compruebo leyendo la Biblia con la razón y no con la fe. Cuando creemos lo que no vemos, acabamos por no ver lo que tenemos delante." [...] "Yo pienso que lo esencial en el mundo es la energía, y hay una energía cósmica que pone todo en movimiento; si quieres llamarlo Dios, llámalo Dios, pero yo no necesito un Dios paternal que me consuele ni nada de eso, pero esa energía es una inmensa hoguera en la que están saltando chispas constantemente. Y yo soy una chispa. De pronto una chispa salta y luego se apaga."

"Cuando me preguntan cómo me gustaría que se me recordara, yo siempre digo que como una buena persona."


"Mis ojos, mis oídos, mis manos. Por ella vivo; sin ella, estaría muerto.”


21 marzo 2013

Doscientas veintinueve mil razones para tomar la calle


España. Marzo de 2013. La primavera viene cargada de regalos. Entre ellos, uno de 229.000 euros. Quien los recibe es Jesús Sepúlveda, histórico del aparato del PP imputado en la trama Gürtel, uno de los casos de corrupción política más importantes de la España contemporánea.

Doscientos veintinueve mil eurazos por despido improcedente para el marido de la patosa ministra de Sanidad Ana Mato -también beneficiada por la Gürtel-, un delincuente, frío y nauseabundo, que, tras su imputación, se vio forzado a dimitir allá por 2009, pero continuó ejerciendo como asesor en su partido hasta enero pasado, cuando fue cesado por sus jefes, metidos también en mierda hasta las cejas.

Doscientos veintinueve mil eurazos de despido, que conceden quienes racanean con tratamientos oncológicos para enfermos terminales y no impiden que ancianos o niños acaben en la puta calle, que contrastan de forma hiriente y dolorosa con las indemnizaciones de 20-30 días por año trabajado del homo vulgaris.

Si no son éstas doscientas veintinueve mil razones para devolverles el regalo, para tomar la calle masivamente y derribar, no ya al gobierno, sino al parlamento entero -culpable de ejercicio doloso por acción u omisión-, es que tú eres lo que eres, somos lo que somos, y ellos lo saben perfectamente. Siempre lo han sabido.

20 noviembre 2012

Blanquísimo y en Botella

Ajena al montón de mentiras, incompetencias y chanchullos, así como a las 4 víctimas mortales que rodean al caso Madrid Arena, en el que el Ayuntamiento que ella dirige -¿dirige?- tiene arte y parte...

Indiferente, al menos en apariencia, a la ola de mutilaciones a que se está viendo sometida la gente a causa de una crisis económica y financiera que la casta privilegiada a la que ella pertenece ha creado, pero no sufre...

Y al margen, por decirlo todo, de los cientos de miles de muertos iraquíes que pesan sobre las espaldas de su esposo, el ínclito y precoz falangista José María Aznar...

La ilustrísima Anita Botella, alcaldesa no electa de Madrid, presume esta semana en la revista Telva de despacho municipal -amplísimo, reluciente y con vistas a la Cibeles-, al tiempo que luce una figura, más retocada que la cara de Mickey Rourke, en donde no hay ni rastro de su celulitis galopante. ¡Y con tres trajes diferentes nada menos!

Otra grande de España.




16 octubre 2012

Italianos: infringir las reglas, ignorar a quien las viola


En la parada del autobús las personas van acumulándose sin estrés aparente. Cuando llega por fin, con un retraso de 35 minutos, mientras todos se precipitan hacia la única puerta de salida para encontrar asiento, los que salen lo hacen, no menos presurosos, por las dos puertas de entrada. Tampoco los encontronazos y embotellamientos dan la impresión de molestar demasiado a nadie. Ni siquiera a aquellos que se muestran respetuosos de las normas. Después de todo, lo realmente humillante es sentirse sometido a la disciplina de las colas. En el supermercado. En el cine. En la panadería... Sólo la astucia y la indiferencia garantizan el éxito: si no eres lo bastante listo, pasarás horas esperando tu turno.

Desde las bocacalles, coches y motos irrumpen amenazantes ante la apática mirada de unos peatones, invisibles y hostigados hasta la náusea, que no se sienten, no obstante, miserables. Tampoco se está tan mal viendo pasar la vida a la altura de un paso de cebra. Y eso si se camina, porque si se conduce, la perspectiva es todavía más alegre y darwiniana. Tras los cristales tintados, el cittadino alfa tratará de imponerse a pusilánimes y normativistas en su mundo feliz. Las aceras, los pasos de peatones y las zonas reservadas son de su uso exclusivo dei gratia (sólo los epsilones dan vueltas y vueltas a la manzana buscando aparcamiento). No existen los carriles. No hay semáforos. No hay límites de velocidad. E importa poco si hay charcos, negros e inmundos, y salpican. Ci proviamo. La vida es un videojuego y las reglas son simples: basta con colarse por cualquier resquicio. El sonido de un claxon significará que no hay que ralentizarse sólo porque aparezca un ceda el paso. Y coglioni que eres un perfecto gilipollas por pararte delante de un stop.

Ostras, champán, coches, putas y cocaína. Vidas de lujo costeadas con dinero público por parte de políticos de toda condición ideológica y posición jerárquica. Empresas modernísimas de telefonía y energías ecológicas personificadas en jóvenes operadores hastiados de la vida que se pasan por el forro las promesas publicitarias y torean en línea al cliente. En la pescadería del supermercado, 36 euros el kilo de pez espada, putrefacto pero de muy buen ver -químicamente maquillado-, aprovechando que la gente no entiende una mierda de pescado. Canciones de San Remo y Chuck Norris pasada la medianoche en el home cinema del vecino. Portazos por el hueco de la escalera. Tacones de aguja por el techo. Golpes y gritos cada vez que hay fútbol.

Cuando cruzas la calle, entre latas, papeles, plásticos, colillas y cacas de perro, con bolsas de basura de diversos colores en la mano, tratas de ignorar las miradas burlonas de un vecindario que lo echa todo en el contenedor más cercano a la puerta de casa y te preguntas por qué los italianos son tan extremadamente individualistas y manifiestan tan poco interés y respeto por los demás y por el bien común. Una falta recalcitrante de compromiso cívico que ellos mismos reconocen, según una encuesta de La Repubblica, como su primer defecto -la indiferencia y el individualismo son el segundo y el tercero, respectivamente-.

El pasado 8 de septiembre, Giovanni Belardelli, en un artículo aparecido sólo en la versión en papel del Corriere della Sera, lanzaba una curiosa reflexión sobre este grave problema de que adolece Italia y que supone, strictu senso, un acto de agresión flagrante del fuerte sobre el débil bendecido no sólo por quien infringe la ley, sino, también, por quien se muestra indiferente hacia su cumplimiento. Lo copio traducido a continuación.


Indifferenti verso chi viola le regole 
Giovanni Belardelli
Corriere della Sera, pág. 58 (8/10/2012)


El episodio de los trabajos "inflados" de L'Aquila (Corriere, 6 de septiembre) suscita preguntas esenciales sobre qué es o en qué se está convirtiendo nuestro país. Éstos son los hechos: a raíz de un control de la Guardia di Finanza se ha comprobado que en la capital de los Abruzos algunos propietarios de casas se habrían puesto de acuerdo con una empresa para declarar trabajos no realizados (la reparación completa del techo en lugar de una reforma parcial, la instalación de unos andamios que en realidad no se llevó a cabo, etc.) obteniendo así un mayor reembolso por parte del estado. Lo que diferencia este episodio del "típico" escándalo que sucede a un terremoto es la dimensión de la estafa: de 73 expedientes examinados, más de un tercio contendría datos intencionadamente falsos. Incluso considerándolo una muestra no representativa de toda la reconstrucción de L'Aquila, se trata de un porcentaje muy elevado, lo que lleva a preguntarse si y en qué medida la propensión a no respetar las leyes no forma ya parte de la cultura de un sector considerable del país.

Hace algunos años un jurista, Sabino Cassese, observó que la distinción entre lícito e ilícito había sido sustituida en Italia "por escalas de deberes más complejas, según las cuales un comportamiento puede ser obligatorio, recomendado, permitido, censurable, prohibido" (Lo Stato introvabile, Donzelli). En definitiva, como si en la cuna del derecho (escrito) hubiera tomado cuerpo una singularísima forma de common law en virtud de la cual muchos pudieran decidir si una cierta norma o ley puede ser tranquilamente ignorada. Además, ¿no hay tal vez una idea así tras extendidísimos comportamientos como la alta evasión fiscal o la falta de respeto a los límites del "ladrillo" que ha provocado la destrucción del paisaje italiano denunciada, hace poco, por Ernesto Galli della Loggia en este periódico?

La estafa aquilana, cuantitativamente limitada (al menos por el momento) en sus dimensiones, nos devuelve así al viejo tema de la escasa cultura cívica de los italianos, sobre la que circulan hace mucho explicaciones que parecen hechas aposta para ahorrarnos la molestia de ajustar cuentas con el problema. Es inútil, por ejemplo, mencionar una vez más el "familismo amoral" utilizado hace sesenta años por Edward Banfield. El estudioso americano hacía referencia a un pequeño y pobrísimo pueblo de Basilicata, por lo que la falta de cultura cívica que definía con dicha expresión era el producto de un retraso ancestral. El "familismo amoral" de hoy es, a lo sumo, producto (uno de los daños colaterales, podríamos decir) del modo en que tuvo lugar, desde los años 60 en adelante, la gran transformación de la sociedad italiana vinculada a la llegada del bienestar: una transformación que sacude estructuras culturales, valores, criterios de comportamiento vinculados al pasado sin lograr en muchos casos sustituirlos de forma eficaz. Italia, se ha dicho mil veces, habría sufrido la falta de una Reforma protestante. Es posible. Pero en los últimos decenios ha sufrido sin duda los efectos de una acelerada secularización que ha contribuido a minar, en sectores importantes de la sociedad, la distinción entre lo que es lícito y lo que no lo es que se basaba en la tradición católica (y es difícil pensar que los cursos regulares que se siguen en las escuelas puedan tener la misma inmediata fuerza impositiva que los Diez Mandamientos). Poco útil es, asimismo, la explicación que, en años recientes, ha asociado nuestro déficit en cultura cívica con Berlusconi como principal responsable. En efecto, no sólo estamos hablando de fenómenos que preceden la aparición en escena del Cavaliere. También hay que decir que, una vez reconocido cómo la cultura profunda del país se caracteriza por una tendencia generalizada a no respetar las leyes o no pagar los impuestos, parece absurdo sostener —como tantas veces en la polémica antiberlusconiana se ha hecho— que quien hubiera votado contra Berlusconi habría salido inmune de todo ello. Como ingeniosamente declaró en cierta ocasión un representante del PD, el honorable Letta, es ridículo afirmar que las personas honestas están en la izquierda, y que en la derecha se encontrarían todos los que "aparcan en doble fila".

Entre las falsas explicaciones de la falta de cultura cívica de la nación, la más inútil, cuando no la más perjudicial, es la propagada por el Movimento 5 Stelle y, en general, por la actual tendencia antipolítica. No es que no estén justificadísimas las críticas a nuestra clase política y a la resistencia que manifiesta ante cualquier mínima reducción de los privilegios de que goza, pero episodios como los de L'Aquila vienen a confirmar que la idea de una sociedad civil sana contrapuesta a un mundo político cada vez más corrompido no se corresponde con la realidad. Contrariamente, semejante idea termina por ocultar en este punto la probable necesidad de un examen de conciencia general, en una nación que durante demasiado tiempo ha permitido que normas y leyes pudieran ser sorteadas o infringidas, a veces con la aprobación, a menudo con la indiferencia de demasiados de nosotros.

 

 

09 julio 2012

Mondo Cane: un día de perros

A El que apaga la luz, Cecilio (que le salvó
la vida), Dylan (a quien yo se la perdono) 
y Pío IX (al que no tengo el gusto de conocer)


En Mondo Cane, donde rige la ley del hombre blanco, cuando por la mañana te echas a la calle, lo haces ya con la razón incendiada por las conversaciones que has tenido que soportar antes de levantarte de la cama. Mucho antes siquiera de haber llegado a entrever a través de la cortina un destello de luz. Los hechos se encadenan de forma natural: empieza uno en el edificio de enfrente, otro da acuse de recibo desde el jardín de al lado y la pareja del piso de abajo se lanza de inmediato a una inclemente interacción. Un debate frenético, casi diario, que se prolonga a lo largo del día con la inestimable colaboración de ocasionales transeúntes.

Mundo Arcade
Ya en la calle, con el machete entre los dientes y el café atravesado en el estómago luego de dos horas de ladridos, te mueves con dificultad por un firme sembrado de bombas que te impiden elevar la mirada y disfrutar de la herencia artística que legó Roma a la posteridad. Disueltas cuando llueve, petrificadas hoy que arrecia el calor, mierdas y mierdas de todos los colores, tamaños y texturas y gente de mierda con perros de mierda inundan las degradadas aceras de una ciudad convertida en una mierda inmensa y proverbial. A buen seguro, como en tantas otras.

Tierno amigo
Mientras caminas por vía Garibaldi, te acuerdas de aquel niño que en las tardes lluviosas de Isla Calavera se pasaba las horas muertas detenido en la acepción "perro" de la Enciclopedia de Ciencias Naturales de Bruguera y no te reconoces. ¿Qué fue de aquel experto en mastines, alanos, retrievers, bodegueros y podencos? ¿Qué queda de aquella alelada pareja adolescente de enamorados con perrito? Casi seguro, nada. Y ademas, qué te importa. Acabas de pisar una mierda con tus Camper relucientes y no aciertas a hacer otra cosa que caminar en círculos maldiciendo a quienes tuvieron la ocurrencia, hace miles de años, de convertir lobos salvajes en vigilantes y pastores, propiciando la deriva genética de la que surgen las 450 razas modernas de perros, hoy relegadas a la estúpida condición de mascotas.

Un recuerdo indeleble de tu mejor amigo
Eficaces en el combate contra la soledad y la depresión, hábiles en la detección de múltiples sustancias y capaces de identificar más de 150 palabras, de encararse al mismísimo Bin Laden o de ganar un oscarde los perros se ha dicho que son un espejo en el que mirarse: listos, valientes, generosos y nobles. Y no son pocos los que los sitúan a la altura del hombre en la cadena evolutiva o incluso, como Pérez Reverte, por encima. Sin embargo, vistas las cifras de abandono y maltrato, no parecen minoría quienes detestan a estos polifacéticos cuadrúpedos que infectan de excrementos nuestras ciudades, degradándolas hasta lo inadmisible, y nos transforman con sus ladridos en virtuales asesinos sin salir de casa. Por si esto fuera poco, los perros son portadores de parásitos y enfermedades y no están exentos de un psicología compleja: son celosos, pesimistas, envidiosos y, lo que es peor, potencialmente agresivos. Los datos son tozudos al respecto: en Estados Unidos, por ejemplo, donde nacen 2.000 perros cada hora, 4,7 millones de personas son anualmente víctimas de sus mordiscos. De ellos, la mayoría son niños, y de estos, la mitad son mordidos en la cara. Concretamente, entre 1979 y 1996 se produjeron 183 ataques mortales. De manera que no parece que el perro sea precisamente el mejor amigo del hombre en Mondo Cane.

En fin, te limpias las botas como puedes y enfilas hacia al parque de Villa Pamphilj a tratar de aplacar tu deseo de venganza, pero no haces sino empeorar las cosas: encontrar en la yerba un espacio para extender la toalla libre de los innumerables zurullos escondidos es un ejercicio enervante. Y cuando finalmente te tumbas, muerto de asco, el horizonte es desolador: decenas de chuchos sueltos babeando, meando y cagando por todas partes, mientras sus propietarios departen relajados echando un cigarrito, y tú tratando de controlar el deseo de degollar a un cocker de mierda empeñado en mearte la mochila. Las multas, los cursillos, las bolsitas de plástico, las escasas y vomitivas zonas para perros, la creación de un banco de ADN canino... no son más que memeces, fuegos artificiales que no se toman en serio ni las autoridades. De hecho, hasta los 54.000 perros raptados en Italia y vendidos en el norte de Europa cada año te resultan claramente insuficientes.

Campo o barranco
Sabiduría china
Echado en la toalla, boca arriba, bajo el sol devastador de junio, proyectas desde la rabia un mundo en guerra sin otro fin que la total aniquilación de Mondo Cane. Mientras miras al cielo, las imágenes se suceden en tu cráneo recalentado llevadas por la necesidad de encontrar esperanza por alguna parte. Eficientes policías apaleando a ciudadanos por negarse a recoger las cacas de sus alimañas aduciendo que "solo había(n) orinado". Probos ministerios de Sanidad, sordos a las absurdas alegaciones de los amos, repartiendo salchichón envenenado por calles y patios vecinales. Gobiernos que defienden el exterminio masivo de perros callejeros como parte esencial de su programa de limpieza urbana. Héroes anónimos que siembran de cebos con raticida parques y viviendas con jardín en Roma o Zaragoza.

Cuestión de igualdad
Cuando, al caer la tarde, vuelves a  casa, no menos furioso que cuando te fuiste, los perros de la vecina te reciben como te despidieron: ladrando desde el balcón como posesos -especialmente el beagle, al que con gusto asfixiarías con tus propias manos-. En tu desesperación, ya no sabes si rociarles ácido sulfúrico o ponerte a llorar, y te preguntas, rendido a la propia impotencia, si no habrá forma legal de proceder a la ablación de las cuerdas vocales de esos hijos de puta o de encarcelar a la maldita foca de la dueña, habida cuenta de que hay precedentes. Mejor aún: ¿por qué no comérnoslos como en China, Filipinas, Suiza o Alemania? Pregunten en Corea del Sur: un plato exquisito. 

Pese a todo, por inesperado que pudiera parecer -a ti el primero-, horas después, cuando ya todos duermen, te sientas frente al ordenador con un cerveza fría en la mano y empiezas poco a poco a asustarte de tus propios pensamientos. Ahora, en el silencio de la noche, las cosas te parecen más sencillas y te dices que no, que no, que tú no eres capaz de torturar a un perro hasta la muerte o de enterrarlo vivo sólo por estar estresado. Convencido de ello, respiras entonces aliviado y, camino de la cama, crees haber encontrado una solución al problema en clave salomónica: mientras esperas la llegada del glorioso día en que los perros son desterrados de las ciudades, te conformarás con comprarte tapones de silicona y zapatos de suela lisa y, eso sí, con poder mear y cagar y escupir libremente por las calles tú también... Aunque... ¡Joder, mierda, otra vez! ¡Me cago en San Roque! ¡No va a haber más remedio que cortarles el cuello a esos putos cabrones!


N. B.  Dylan es el único perro del mundo al que estoy dispuesto a aguantar.

 

02 abril 2012

Henry, retrato de un gilipollas


España, 30 de marzo de 2012. Los ministros Sáenz de Santamaría, Montoro y Soria comparecen cariacontecidos en rueda de prensa para explicar los Presupuestos Generales del Estado, el mayor mazazo a las economías familiares que se recuerda. Frente a la tele, Genaro Risueño, Henry para los amigos, da cuenta de su tercera lata de Cruzcampo despatarrado en el sofá.

Desde el principio, los tres ministros coinciden en mostrarse, cada cual a su modo, como gente magnífica: profesionalmente capaces, sensibles pero seguros ante la desgracia ajena, y siempre mejores que cualesquiera otros. La ministra Soraya empieza acojonando a la nación (Estamos en una situación límite) y Montoro amenaza con durísimos ajustes. A su pesar, y siempre en el empeño de servir a España, tendrán que reducir el presupuesto de los ministerios (17%), aunque, no cunda el pánico, no subirán el IVA, congelarán pe-ro-no-re-du-ci-rán el sueldo de los funcionarios, actualizarán las pensiones más bajas, agilizarán las ayudas a Lorca e invertirán partidas de dinero en bancos de alimentos para los más necesitados. ¡Santa Madre del Amor Hermoso! -brama Henry desde su asiento-, ¡Vuelve la caridad cristiana!

Soraya, pinipón de acero
A continuación, la ministra, con gesto pesaroso, previene a sus paisanos de que no todo va a ser buenas noticias. Por desgracia, se han visto tran-si-to-ria-men-te obligados a recortar, entre otros muchos ámbitos, en políticas de empleo, en cooperación, en inmigración (de 67 mills. a 0), en desarrollo rural (200>28), en energías renovables (80>10 en vehículos eléctricos), en educación, cultura y deportes (830 mills. menos), en acceso a la vivienda (322 menos) y hasta habrá copago judicial en 2ª instancia. Ser rico o pobre no será lo mismo ante la ley, sin embargo, vuelve a insistir, son medidas co-yun-tu-ra-les. Soraya, pinipón de acero, se lleva entonces la mano al pecho y, recordando que la gravedad de la situación hace buena cualquier medida que se tome, suelta la enésima: no habrá paz para los dependientes. De 28 mills. de euros se pasará a 0. Adiós, Ley de Dependencia.

Montoro, tinkigüinki letal
Henry se vuelve a mirar a sus padres, sentados dando cabezadas en sendos butacones a izquierda y a derecha, y se siente un perfecto e invisible gilipollas. Y no es tonto. Después de tantos días muertos delante de la tele, ha aprendido a interpretar la neolengua de "estos sinvergüenzas". Piensa en los sueldos que ganan, en su política de enchufes, en los 10 mills. anuales del presidente de Telefónica o en los 88.000 inyectados a la banca. Se entremezclan ideas y sentimientos. No le parece justo que no recorten a la jodida Iglesia ni un maldito euro (solo en profesores de religión ya se van 109 mills.) y le pone de los nervios que propugnen una amnistía fiscal para delincuentes de guante blanco precisamente quienes se habían opuesto hasta ahora a ello. Urdangarín, al que tanto detesta, debe de estar en alguna parte celebrándolo. ¿De qué puede extrañarse? ¿No son los mismos que han puesto como número 2 de la Oficina Antifraude a alguien que venía de dimitir por la estafa de Gestcartera?

Soria, momia guanche
Con cada vez más cara de tonto, observa Genaro de nuevo a sus viejos, con más de 80 años y una pensión de mierda después de trabajar toda la vida, convencido de que lo que están diciendo por la tele "esos pendejos" los hundirá aún más en su negro agujero. Los imagina en el supermercado, renqueantes, moviéndose torpemente con el carrito sin poder comprar casi de nada, salvo lo básico, y solo si es barato. Con un ataque de cuernos considerable, escucha ahora a Soria, la momia guanche: a los hachazos en sanidad y servicios sociales, se va a sumar la subida del gas (5%) y la electricidad (7%).

Por un momento, cuando ya la rueda de prensa ha terminado, Henry se ve degollando a sus viejos para librarlos de su injusta existencia, y teniendo que matarse él por haberlos matado. Luego, sin saber muy bien cómo, termina acordándose de Santos Trinidad, envuelto en sangre y hasta el culo de alcohol. ¡Qué coño! Lo mejor será cortarles el cuello a estos malvados. Que no jodan nunca a nadie más. Al poco, tras tres horas tumbado, se levanta por fin y se va a la cocina pensando en cómo hacerlo. Cuando regresa, bastante más relajado, con la cuarta Cruzcampo, vuelve a tirarse en el sofá y pulsa el 5 en el mando a distancia. Total, si no lo hace él, siempre habrá alguno. A fin de cuentas, esto no ha hecho más que empezar.

17 marzo 2012

Copago, muerte de las ideologías y neolengua

Todo se vende. Cualquier iniciativa es bienvenida. No hay estrategia que no se dé por buena si prolonga el negocio un poco más. En nombre de la crisis, hasta nos parece razonable que se grave la enfermedad con un impuesto.

Cuando murieron las ideologías -mejor sería decir morían-, pareció por un tiempo, qué estupendo, que por fin el individuo, fuera de la disciplina del grupo y de la tiranía de la "coherencia", tomaría las riendas de su propia existencia social. Pero no duró mucho esa percepción. Pronto se vio que todo era un fiasco, un desastre que llevaba a otro mayor: una sociedad convertida en un sálvese quien pueda inmisericorde con el apoyo inestimable del poder de la neolengua. La mentira, la deformación del lenguaje y la desvinculación de la expresión y el contenido entre sí y de ambos con la realidad encontraron un magnífico caldo de cultivo en individuos desclasados y desarmados por la necesidad. La muerte de las ideologías, en definitiva, solo habría funcionado con individuos libres, críticos y racionales.

La imagen del 'conservador' Álvarez-Cascos prometiendo [en realidad, inyecta miedo] que si le votan a él [él dice a su partido, Foro Asturias] y es elegido presidente, no habrá copago [se debería decir repago], refleja exactamente toda esa desesperanzadora realidad. Hace unos días, decía el 'socialista' José Antonio Griñán, otro personaje que también aspira a presidente, que a las clases altas -los poderosos- la crisis les resbala porque ellos cuentan con un patrimonio que los mantiene al margen, mientras que las clases medias [no dice bajas, pobres o indigentes por no quebrar los preceptos neolingüísticos] solo tienen como patrimonio la sanidad y la educación públicas. Esto, que no deja de ser absolutamente cierto, lo sabe y lo utiliza muy bien Cascos, que no es ni mejor ni peor que todos los demás, sino simplemente nefasto, cuando busca el apoyo de las clases más bajas ofertando el rechazo al copago, una medida puntual progresista contraria a la de sus adversarios políticos, con quienes ha compartido y comparte ideología, siendo, como es, un poderoso.

Eso, en oldspeak, se llama perversión. Perversión del fondo y de la forma.


02 febrero 2012

Carta a José Luis Sampedro

Nos han educado para ser productores y consumidores
pero no para tener pensamiento propio.

José Luis Sampedro

Honorable y apreciado José Luis Sampedro,

más alla de que algunos datos de su larga biografía pudieran hacer murmurar a los más suspicaces (asesor de ministro y subdirector general en el Banco Exterior de España durante el franquismo; senador por designación real en la Transición o, incluso, miembro de la a veces criticable Real Academia de la Lengua), resultan evidentes sus cualidades como economista, profesor universitario y escritor, por lo que no extraña en absoluto que hayan sido ampliamente reconocidas: medalla de la Orden de Carlomagno del gobierno de Andorra, doctor honoris causa por la Universidad de Sevilla, Premio Internacional Menéndez Pelayo, Orden de las Artes y las Letras...

No obstante, como ocurre con Noam Chomsky, cuyas investigaciones en lingüística, las más revolucionarias de la historia de la disciplina, han quedado con el tiempo relegadas ante la opinión pública por su activismo político, importa aquí menos su extenso pasado profesional que su lúcido presente como ser humano, un presente en el que, a sus 95 años, es capaz de sacar los colores a una sociedad devaluada por la injusticia, la desigualdad y el miedo consustanciales a un capitalismo salvaje que es, paradójicamente, un cadáver. Ya hemos dejado constancia en este blog de su manifiesto de adhesión al 15-M. Y todos recordamos asimismo su prólogo a Indignaos de Stéphane Hessel y su colaboración en el proyecto Reacciona.



Ahora, sin embargo, días después de ver en Salvados, el programa de Jordi Évole, que su capacidad de emocionar y hacer reflexionar al mismo tiempo sigue intacta, quiero respetuosamente sugerirle que RECHACE el Premio Nacional de las Letras que el Ministerio de Cultura le concedió en noviembre de 2011. Un ministerio impulsor de ACTA y la ley Sinde -hoy Sinde/Wert- que limita el libre tránsito del conocimiento y favorece la censura en la red, asegurando así el enriquecimiento de los lobbies de siempre. Un ministerio hoy dirigido por José Ignacio Wert, que inicia su gestión arremetiendo contra la educación pública con malas artes. El ministerio, en suma, de un gobierno que usted ha combatido con firmeza desde su idea de una economía humanizada. Creo, sinceramente, que es cuestión de coherencia que lo haga. 

Atentamente.