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30 marzo 2011

Cesio, yodo, plutonio: nuevos conocidos

Estamos tomando en préstamo el capital ecológico
de las generaciones futuras
sabiendo perfectamente
que no estamos en condiciones de poder restituirlo.
Informe Brunland
ONU, 1987

En estos días, asistimos, entre expectantes y aterrados, a cualquier información sobre la evolución de la central nuclear de Fukushima y sobre los riesgos que puede suponer para la población, no ya japonesa, sino mundial, la liberación de sustancias radioactivas. Muchos conceptos hasta ahora poco asumidos o desconocidos empiezan ya a resultarnos familiares y sentimos un sudor frío cada vez que empezamos a leer un nuevo artículo de prensa. Sin embargo, a pesar de la inconmensurable magnitud de la catástrofe que se vive en Japón -que, de paso, nos refresca ciertos pasajes de la historia reciente y nos dice que el de la energía nuclear no es un asunto que sólo incumba a una nación-, hay quienes no muestran la más mínima intención de dar carpetazo a esta fuente de energía con aspecto de monstruo incontrolable. Fukushima, por otra parte, evidencia una vez más el lastre que supone para el mundo el modelo de político actual, que lejos de mejorarlo, lo está llevando hacia su más absoluta degradación. Así, mientras Sarkozy se limita a decir que cerrará aquellas centrales que no pasen los controles de resistencia -¿resistencia a qué?-, el plutonio hace ya días que ha hecho acto de presencia en esta pesadilla a la que no se le ven visos de acabarse. Y hoy el yodo se ha elevado de forma alarmante en el agua marina.

Algunas consideraciones, aparecidas en el Nouvel Observateur de ayer, de Patrick Gourmelon, director del IRSN (Institut de Radioprotection et de Sûreté Nucléaire), sobre la verdadera naturaleza de los elementos radiactivos que se están liberando a la atmósfera y el mar en estos momentos ponen de manifiesto cómo es ese monstruo, incontrolable e invisible, imperceptible y silencioso, que, precisamente por ello, lo parece menos, aunque esté hipotecando el futuro de las generaciones venideras. El profesor Gourmelon, en el breve artículo que a continuación extractamos y traducimos más o menos libremente, contempla diferentes variables a la hora de valorar el riesgo de exposición (trabajadores de la central, población vecina y población distante) en relacion con los tres elementos principales que se estan liberando en Fukushima: plutonio 239, yodo 131 y cesio 134. Lo vemos.

El plutonio, que ha sido detectado en torno a la central de Fukushima, es un elemento muy pesado, no volátil, que se extiende por los alrededores del lugar en el que se libera, unos pocos kilómetros como máximo. En Chernobil, donde un incendio agravó la situación, el plutonio se extendió muy localmente y sólo los operarios que intentaron controlar la catástrofe se vieron expuestos. De radiación extremadamente tóxica, el plutonio es un emisor alfa. Una simple hoja, o la misma piel, pueden frenar su radiación, por lo que sólo es peligroso si penetra a través de una herida, una quemadura o por inhalación en el organismo. Los trajes del personal técnico evitan la contaminación. El poder radiactivo del plutonio 239, que se reduce a la mitad sólo cada ¡24.000 años!, aumenta el riesgo de padecer cáncer de pulmón o cáncer óseo. Un tratamiento por vía intravenosa a base de DTPA permitirá evitar que el plutonio se fije al hueso.

El yodo 131 es extremadamente volátil, por lo que, frente al plutonio, puede alcanzar, en forma de gas o de aerosol, a poblaciones muy alejadas de la central emisora. En pequeñas dosis, apenas cuantificables, ya ha sido detectado incluso en Francia [y en España, Italia, Reino Unido... y hasta en Nueva York]. Su actividad radiactiva de divide por dos cada siete días y a los 2 meses de su emisión ya ha desaparecido. El yodo afecta específicamente a un órgano, el tiroides, y a una población, los niños. La ingesta de yoduro de potasio evitará la fijación del yodo 131 en la glándula tiroidea.

El cesio 134, en forma de aerosol, es igualmente volátil y puede llegar muy lejos. Si el desastre de Fukushima se prolonga [también se ha liberado cesio 137], podrá ser detectado en Francia. En el medio ambiente la actividad de sus radiaciones se reduce a la mitad cada 30 años, mientras que en el organismo esta misma reducción se produce cada 100 días -cosa que no deja de sorprender al profesor Gourmelon en tanto que reflejo de la resistencia del organismo-. El cesio 134 puede provocar leucemia y ciertas clases de cáncer. No existe ningún tratamiento específico, pero si la contaminación es muy alta, se puede suministrar bleu de Prusse (azul de Prusia), que impide su absorción por el intestino, aunque sólo elimine una tercera parte.

En lo que atañe a las poblaciones distantes del lugar de la fuga, sólo el yodo y el cesio, ambos volátiles, pueden inquietar verdaderamente. Por contra, los trabajadores de la central nuclear pueden verse expuestos a todos los elementos de fisión; no solo al plutonio, sino también al estroncio, un elemento muy pesado que queda depositado en zonas adyacentes a la fuga provocando una aumento del riesgo de contaminación que, no obstante, no implica necesariamente una patología derivada de dicha contaminación. Igualmente, aunque los elementos radiactivos liberados disminuyan su actividad con el tiempo, no dejan de ser peligrosos para la salud, pero lo son menos. En una situación de crisis como la actual, el principio de crisis deja de actuar y hay que sustituirlo por el principio de realidad [léase realismo].

No hay más que decir. Si acaso, observar las imágenes.

26 septiembre 2009

Desde la ciencia a dios: Nokia pone el puente


Con la excepción de Libia, en los países musulmanes concluía este sábado el ramadan -mes en que fueron reveladas las sagradas escrituras al profeta Mohammed- y se daba paso, al día siguiente, al aid-es-seghir o aid-el-fitr ('fiesta de ruptura del ayuno'). El ayuno (ramadan), como se sabe, es uno de los cinco pilares del islam, junto con los 5 rezos diarios (salah), la declaración de acatamiento a Allah como dios único y a Mahoma como su profeta (shahada), la práctica de la limosna (zakat) y la peregrinación a La Meca, al menos una vez en la vida, de aquel que puede permitírselo (Hajj).

La aparición de la luna en el cielo del pasado sábado marcó el fin al ramadan mubarak ('santo ayuno'), tiempo de purificación en especial para aquellos que no se comportan del todo como buenos musulmanes a lo largo del año. Luego, el canto del takbir (el soniquete allahu akbar) se prolongó, durante toda la noche, hasta el momento de ir a rezar a la mezquita a primera mañana. Allí, antes del rezo, quienes no lo habían hecho durante ramadán dejaron la limosna o zkat-el-fitr (2 kilos de comida sencilla -grano, fruta, dátiles...- o su equivalente en dinero), destinada a los más necesitados del lugar. Así empezó, y así empieza siempre, el aid-al-fitr, primer día del mes de shawwal. Un día en el que se reúnen las familias y se intercambian parabienes, se estrenan ropas, se envían tarjetas de felicitación, se hacen regalos y se dan caramelos a los niños. Un día para la limosna, absolutamente obligatoria en fecha tan señalada, a repartir entre alguna de las categorías humanas preestablecidas: huérfanos, pobres, mendigos, deudores, viajeros, esclavos... Un día, en fin, en el que se aparcan los malos rollos, los conflictos familiares y hasta las guerras, a la vez que se dice adiós a la abstinencia de comer y beber, de hacer guarradas y de proferir insultos desde la salida a la puesta del sol, y se da la bienvenida, ya sin restricciones horarias, a poder hacerlo.

En el cercano oriente, en ese limbo narcotizante y especular que tiene como efecto secundario la bondad, incluso la impostada, Mahmud Abbas sacó de la cárcel a 200 miembros de Hamas, el rey Abdulá a 17 ismailíes y el presidente de Mauritania a medio centenar. Desde el mundo occidental llovían sobre los musulmanes, como chuzos de punta, las felicitaciones: Obama, Hillary, Putin o el cardenal Tauran... manifestaron sus buenos deseos dentro del plazo. En el sudeste asiático las bolsas cerraron inmersas en un clima bursátil de buen rollo. Y España tampoco fue ajena a esa fuerza ambital de júbilo y celebración. En la recién estrenada mezquita de Lepe, otrora humilde carpintería, concedida graciosamente -¿cómo si no?- por su ayuntamiento, 1.000 musulmanes se dieron cita, excediendo en 400 el aforo. Incluso un pequeño número de "los que provocan la ira de Alá" acudió a tomar un té a este episímbolo bajoandaluz de las civilizaciones compatibles del que se congratula el presidente de los musulmanes onubenses por ser punto común para el encuentro de hombres, mujeres y niños. Las mujeres, eso sí, en un lugar aparte habilitado sólo para ellas.

Cabe en este punto preguntarse qué papel juegan la ciencia y el progreso en todo ello. Quien haya llegado hasta aquí habrá tomado conciencia de la enorme cantidad de fechas, consideraciones astronómicas, rezos, preceptos, magnitudes, leyes y códigos que debe tener presente el musulmán, especialmente en el mes del ayuno. Se puede así entender fácilmente el despiste de Libia u otras complicaciones similares o hacerse uno a la idea de la enorme dificultad que no supondrá todo ello para esos conversos recientes que suelen llamarse Aldelkáder García o Rachida Hernández. Pues bien, Nokia es la respuesta.

Ajena a la existencia de Richard Dawkins y poniendo su saber al servicio de la humanidad y no en su contra, la empresa finlandesa de telefonía ha multiplicado esfuerzos por tender un puente que acerque a dios al hombre, especialmente a aquel que vive acelerado y en clave tecnológica. Para ello, de cara a la redoblada demanda de dios que supone el ramadán, ha puesto a disposición de sus usuarios una serie de aplicaciones gratuitas, Ramadan applications 2009, albergadas en su sitio de descargas, Ovi Store.

Tales aplicaciones, que arrancaron con el Nokia N73 en 2007, incluyen:
- Una versión digital multilingüe del Corán que permite la memorización de fragmentos, rastrear palabras o escucharlo recitado.
- Un servicio de alertas que avisa de las diferentes oraciones del día y nos indica la dirección exacta hacia la qibla -hoy La Meca, originalmente Jerusalem-, a la vez que permite añadir, borrar, actualizar o editar cualquier localización si el aparato está equipado con brújula.
- Una versión del Hadith de fácil acceso y cómoda lectura.
- Una calculadora de limosnas que pone en relación los ingresos de un usuario de Nokia con la cantidad que le corresponde pagar, sea en oro, en plata o en diferentes monedas.
- Una completa base de datos de tarjetas de felicitación para el envío a familiares y amigos.
- Una guía multimedia de monumentos y lugares de interés para el que emprende la peregrinación, sea la pequeña (umrah) o la grande (hajj), así como una descripción de los rituales del hajj.
- Una colección diaria multilingüe de plegarias para ser oídas, estudiadas o reenviadas a los amigos y familia, así como un tasbih (rosario) digital para no perder la cuenta.

Y esto, en verdad, no es más que un minirresumen de las potencialidades de estas impresionantes aplicaciones. Casi anonado tras hurgar un poco en ellas, no me queda sino agradecer a Nokia el fruto de sus investigaciones y animarla a seguir en esa dirección. Quedo ansioso a la espera del día que la brújula nos marque el lugar exacto en que se encuentra dios. Ese día, lo prometo, me compraré uno de sus celulares.


 

10 septiembre 2008

A vueltas con el Gran Colisionador de Hadrones

Me pide un amigo que le "traduzca" una entrevista a un físico español del CERN que yo previamente le había enviado, porque, dice, no entiende nada de nada. La verdad, toda sea dicha, no soy yo quién para hablar de este dispositivo infernal que el propio CERN ha desarrollado. Uno, además de ignorante, siempre se queda en la literatura de las cosas. Pero bueno, el mundo digital, como el otro, permite todo tipo de barbaridades.

Yo a la física cuántica me acerco, acojonado, a partir de un comentario de mi tío Pedro, un crac del saber científico sepultado hoy por el alzheimer, una vez que, en su presencia, me cagué en dios (y en su partícula) por haberme quedado sin jabón antes de haber terminado de lavar el coche. Me dijo: si restriegas, trapo en mano, la suciedad, harás lo mismo que hace el detergente: propiciar una fricción de partículas que producirá calor. A partir de ahí ya todo irá solo, porque el calor derretirá las manchas de grasa y las caquitas de los jodíos gorriones y tu R-11 quedará como nuevo.
Desde ahí, uno ve que lo que parece sólido, mundo material, es un mundo de partículas y subpartículas que orbitan, se atraen o se repelen. Y cuando por fin entiendes que el elemento más sólido es sólo vacío y un mundo de elementos diminutos (electrones, protones, quarks, leptones, hadrones, bosones, positrones, neutrinos...), te enfrentas a la idea de que el vacío no es lo mismo que la nada, porque, frente a ésta, aquél tiene características propias del mundo "material".
Con el Gran Colisionador de Hadrones o LHC (Large Hadron Collider) se pretende hacer friccionar partículas a velocidades vertiginosas a fin de producir grandes magnitudes de energía a partir de las cuales (y de los fenómenos concomitantes derivados) se pueda dar fundamento epistémico (o quitárselo) a creencias a las que se ha llegado siguiendo desarrollos puramente teóricos y matemáticos: se podrán producir desde el bosón de Higgs --también llamado, qué bonito, la partícula de dios, porque, aunque es fundamental para explicar (la masa de) otras partículas elementales, jamás ha sido visto-- hasta otras entidades predichas teóricamente como los strangelets o los microagujeros negros, siendo estos últimos, precisamente, los que están provocando más comentarios y temores en la opinión pública.
Y aunque es hoy, 10 de setiembre, cuando el LHC empieza a acoger haces de partículas a lo largo de sus 27 kilómetros, no será hasta el 21 de octubre cuando empiecen a tener lugar las primeras colisiones de verdad importantes. Si creyera en dios, o en algo, a ello me encomendaría.
Amén. No obstante.
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P.S. No identifico ni a mi amigo ni a mi tío porque ambos son gente publicada y bien conocida y tengo a bien no hacer publicidad –al menos, gratuita- ni allanar intimidades si no hay razón de peso.

13 abril 2008

PVH, un mascachapas en la zona oscura

Bajalpozo, chupacharcos, chupapingas, chupapollas, comebistecs, comemierdas, hacesopas, lamebragas, lameculos, macañema, mamahostias, mamavergas, puleconchas, sorbechochos, soplapollas...
Se acabó. Así sin más, y por orden alfabético. Sepan todos los de esta cuerda milenaria: chaperos, puteros, maricones, lamelibranquios, amorlibristas y putos hedonistas, negrobesucones, pendones y putones... preferentemente blancos, que son individuos en el filo. Un cáncer en la lengua, en la garganta o en el cuello del útero puede dar cuenta de sus abyectas existencias. Un inmisericorde papilomavirus anda agazapado en algún sitio.
hpv