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02 mayo 2012

El Día De


Anteayer, 30 de abril, fue el Día Internacional del Jazz. El primer día del jazz de la historia. Una iniciativa auspiciada por la Unesco a instancias del gran Herbie Hancock, que nace en forma de chaparrón de actividades -conciertos sobre todo-, desplegadas por todo el planeta con la pretensión de integrar reivindicaciones femeninas, interculturalidad, pacifismo y dignificación de las personas a partir del propio jazz como elemento aglutinador. Grandes objetivos estos de sesgo filantrópico, dirigidos a inundar la aldea global, que no siempre resultan sencillos de descodificar. De entrada, las celebraciones no empezaron, como hubiera sido preceptivo, anteayer, sino el pasado 27, en la aséptica sede parisina de la Unesco, con mesas redondas, conferencias, talleres y otras gaitas. Nada que ver, obviamente, con las plantaciones, cárceles, calles, iglesias y tugurios en los que se forjó el jazz primigenio, una forma musical cuya edad de oro hay que situarla ya muy lejos: en los años 50 del siglo pasado. Cuesta trabajo imaginarse a Thelonious Monk, Charles Mingus, John Coltrane o Sun Ra en actos descafeinados destinados a integrar el jazz en la maquinaria ultraliberal de nuestros días, o a Miles Davis, Charlie Parker o Chet Baker, hasta las cejas de heroína, sonriendo hipócritamente al diplomático de turno.

Con todo, nada más lejos de mi deseo que despreciar aquí el empeño del autor del recomendable Head hunters (1973). El del jazz no es un día que me repela especialmente. Lo que en verdad repele es el nada asumible maremágnum de "Días De" que ha terminado por anegar el calendario. Al principio, al santoral de toda la vida se le iban añadiendo días señalados que nacían al simple objeto de reseñar un hecho a reivindicar o simplemente memorable: Día Mundial de la Salud, Día Internacional de los Gitanos, Día Mundial del Sida, Día Mundial Sin Automóviles, Día de los Derechos Humanos... Sin embargo, al poco, la cosa empezó a salirse de madre. Basta detenerse un momento en los "Días De" medioambientales para hacerse una idea precisa: Día Mundial del Medio Ambiente, Día de la Tierra, Día del Sol-Tierra, Día Mundial de la Diversidad Biológica, Día Mundial de los Océanos, Día Internacional de los Humedales, Día Internacional de las Aves, Día del Árbol, Día Forestal Mundial, Día Mundial del Agua, Día Meteorológico Mundial, Día de Acción Contra las Represas, Día Internacional del Combatiente en Incendios Forestales, Día de la Conservación del Suelo...

Así las cosas, a fuerza de conmemorar un Día De tras otro, se ha terminado por minimizar o fagocitar el valor práctico y diferencial de cada nueva celebración, deviniendo el calendario un caótico compendio de efemérides, la mayoría banales, redundantes, estúpidas o despreciables, que se suceden sin solución de continuidad: desde el Día de la Marmorta al Día del Número Pi, pasando por los de Halloween, de San Valentín, de la Marihuana, de las Fuerzas Armadas, de la Secretaria, de la Enfermera, del Abogado, de los Cornudos, del Toro Enmaromado, del Perro Callejero, del Dulce de Leche, de la Guerra de las Galaxias o de la Internet Segura. Y así hasta el infinito, lo que no deja de ser sino un reflejo de lo obvio, lo serial y lo vacío de contenido que impregna la cultura humana actual, que da muestras, también de este modo, de hallarse en una especie de fase terminal.

Frente a ello, ante semejante propagación de la chorrada institucionalizada, bastaría, en mi opinión, con dos conmemoraciones mutuamente excluyentes: el Día de la Revolución, para celebrar la destrucción del mundo de mierda que hemos construido, y el Día del Aquí Te Espero, para conmemorar la paciencia e inactividad con la que seguimos esperando su apocalipsis. ¿Para qué más?

16 julio 2011

Sanfermines 2011. Retrato de una casquería


A lo largo de esta última semana, sentado delante de la tele, cien veces me he repetido que es una verdadera insensatez. De poco me ha servido que amigos cercanos me hayan insistido con entusiasmo en la jodida comunión entre lo popular y lo sublime de los Sanfermines. Después de leer Pamplona in July (1923) y Fiesta (1926), entre otros escritos, me siguen importando un carajo las razones que impulsaron a Hemingway a ir a Pamplona cada año por mucho respeto que él pueda merecer. Y tampoco las magníficas fotografías (Guerre à la tristesse, 1955) de la no menos respetable Inge Morath, reportera de Magnum y esposa de Arthur Miller, otro ilustre visitante, me han hecho cambiar el punto de vista. No hay nada que hacer. No soporto la fiesta. No encuentro en ella más que estupidez. Estupidez humana con mayúsculas. La misma estupidez que, por ejemplo, en El Rocío es irracionalidad y aquí es barbarie. Un mundo de tinieblas que, camuflado en atávicos endemismos y tendencias bravas, encontramos en las instantáneas de Julio Ubiña y Ramón Masats.

Sin embargo, lo que hasta aquí parece una sofocante regresión antropológica, se vuelve insulto a la inteligencia cuando la estupidez prospera entre quienes tendrían que erradicarla y, peor aún, se potencia con dinero público. Así, durante más de una semana, los Sanfermines, con el apoyo o la aquiescencia de políticos, intelectuales y artistas, son difundidos con gran despliegue por cualquier medio de comunicación que se precie, prensa seria incluida, al objeto de que se cuelen por nuestros sentidos, en nuestras casas, desde las primeras horas del día, en un intento de hacer que nos sintamos beneficiarios de un gran pastel de adrenalina cuya porción más generosa corresponde a los que corren en Pamplona delante de los toros.

Verdaderos seminarios de casquería intensivos, todos los telediarios arrancan con imágenes de batacazos, aplastamientos, hemorragias y cornadas y con sesudos recuentos de las desgracias más sangrientas del día, repetido todo ello en innumerables ocasiones. Sin embargo, llaman muy especialmente la atención, por encima de cualquier otro artefacto periodístico, las largas retransmisiones matutinas de La 1. Retransmisiones que he seguido, sin perderme una sola, durante 8 tórridos días de 7:15 a 8:30, a fin de penetrar en los secretos de este plato de gusto que, parece, soy incapaz de valorar. Y lo que he encontrado ha sido algo inenarrable: un dislate de zafiedad, de sinrazón, de demencia... Admito que no sé muy bien qué es lo que he visto. Como mínimo, la muestra de periodismo más deleznable que recuerdo.

Creo haber visto "periodistas," ataviados para la ocasión de rojo y blanco, estratégicamente repartidos entre el estudio y la calle -puntos negros, ambulancias, hospitales-, leyendo una y otra vez listados absurdos de heridos históricos, toros asesinos y tragedias terribles, y siempre atentos a las desgracias personales. Muy especialmente a aquellas más cercanas a la lesión crónica o la muerte (¿Cómo quedará el herido de Barakaldo tras su lesión de médula? preguntan cada día al médico sin obtener respuesta). 

También he visto mozos que, periódico en mano, se santiguan y cantan 3 veces a San Fermín porque -dicen- están jugándose la vida. Luego, por las calles, divinos, machos alfa, borrachos, guiris, putos bastardos, auténticos o falsos corredores, a miles, atropellados entre los toros o apilados por las aceras valorando la propia vida en una mierda. En ellos la sinrazón transfigura el lenguaje: un cencerro no es un objeto, un cabestro ya no es un animal. 

Y he visto caídas, pisoteos, enganches, puntazos, varetazos, derrotes... La cornada es la estrella. Al principio, esperando que llegue, todo parece de relleno: una tragedia histórica rescatada de la hemeroteca, un mozo corneado entrevistado en estudio mientras ve las imágenes de su propia cogida, o, más simple, alguien entrevistado en la calle en el lugar donde murió alguien. Luego, llega por fin la sangre: extremidades astilladas, traumatismos faciales, costillas y pómulos aplastados, cráneos arpados, puntadas en espalda y tórax, carnes abiertas, bucos sangrantes... todo ello desglosado en balances provisionales y definitivos, ubicado en los diferentes tramos del recorrido (Telefónica, Estafeta, Mercaderes...) y mostrado hasta la saciedad, a velocidades diferentes, resaltado con un círculo que llaman la lupa.

De pronto, en pleno éxtasis naïf, cuando ya los Sanfermines superan su ecuador, la presentadora lega a la posteridad, elevándola por encima de los miles de idioteces acumulados durante días, una perla definitiva: "El mayor atractivo es seguir a las víctimas y contabilizarlas". Y da en el clavo ciertamente la cretina, porque no hay más que eso. Clichés, boutades, imbéciles, casquería y sangre. ¿Para qué perderse, pues, en medias tintas? Para el año que viene, en lugar de tanta bazofia light, mejor sería -y más barato- programar un ciclo de películas, una por cada mañana, verdaderamente nutritivo. Ahí va mi propuesta. Espero que sepan disfrutarla.


El fotógrafo del pánico (Michael Powell, 1960)
La matanza de Texas (Tobe Hooper, 1974)
Zombi (Dawn of dead) (George A. Romero, 1978)
Posesión infernal (Sam Raimi, 1981)
Henry: retrato de un asesino (John McNaughton, 1986)
Braindead (Peter Jackson, 1992)
Saw (James Wan, 2004)
Encontré al diablo (Kim Ji-woon, 2010)






PS: Y para terminar, los Sanfermines 2011 sintetizados en imágenes. ¡Que lo veamos el año que viene!


26 mayo 2011

Acampadas al sol (la spanish revolution busca el nirvana)


I
nstant Karma's gonna get you,
gonna knock you right on the head.
You better get yourself together, pretty soon you're gonna be dead.
What in the world you thinking of, laughing in the face of love...
John Lennon (1970) - Instant Karma

Un karma inminente os va alcanzar de lleno en la cabeza,
mejor que estéis unidos si no queréis ser cadáveres bien pronto,
qué demonios os creéis riéndoos del amor en su cara...


Si esto se acaba, abrasado en el propio fuego que se escapa incontenible por los chacras del cuerpo de la revolución, Buda no lo quiera, una cosa al menos habremos conseguido: la palabra acampada ya jamás volverá a significar lo mismo. En pocos días, ha cambiado radicalmente su factura semántica, lo que, de entrada, no deja ya de ser un fenómeno lingüístico poco corriente. Desde ahora, cuando vayamos de acampada, además de colchonetas, tortillas de patata, cervezas frías y unos canutos, nos proveeremos de un ipod surtido de un buen arsenal de mantras. Y tampoco estará de más llevar con nosotros unas trompetas tibetanas por si algún gurú, en su generosidad, se acerca a nuestro picnic caleidoscópico transcendental a leernos una lista de reivindicaciones escrita en devanagari y a recordarnos que, aunque el mundo está hecho una puta mierda y tenderá al colapso en 2012, no debemos preocuparnos, porque, a buen seguro, una divinidad acudirá para impedirlo e instaurar un orden nuevo rebosante de energía Reiki.

Ah, y una última cosa: sigamos el consejo de Lennon. Evitemos reírnos a carcajadas del amor. Mejor, practiquemos la risoterapia.



Empecemos por el principio: encuentra tu nirvana.
"Cambiar el sistema es más difícil que cambiar políticos. El sistema eres tú".

A las 10 meditación, a las 12 charla sobre la situación del Sáhara,
a las 3 fabada, a las 8 biodanza... y taller de bicis todo el día.

¿Y si al final resulta que sí televisan la revolución?
Por si acaso, a nosotros no nos mueve ni dios de la primera fila.

"Llegó el domingo y se quedó para siempre". ¡Qué buena noticia!

Perro sin flauta. La revolución aún es posible.

Consenso de mínimos:
"Por un infierno más tierno, abajo el trabajo".

"Queremos hablar de filosofía y espiritualidad, arte,
amor libre, de unirnos porque estamos mejor, de ecoaldeas.
Reconectar con nuestra (madre) NATURALEZA".

"Queremos un apocalipsis del amor".

"Por un democracia pluricorporal, pluricultural, pluriétnica, plurigeneral, pluri...".
Mejor que sobre que no que falte.

En fin, ¿tocará al final que irse de vacío? Esperemos que no.

13 abril 2011

Youcat: Nuevo Catecismo Católico

Estoy tumbado oyendo la radio en Villa Sciarra, a pocos minutos a pie del Vaticano. Medio adormilado bajo un sol de justicia casi divina, me parece que hablan de un nuevo catecismo para la juventud, pero no me entero. Me incorporo y escribo "nuevo catecismo católico" en Google. Aparecen los primeros 10 resultados. El primero es la página que el homónimo grupo punk vasco tiene en Myspace. Tras dos décadas de trayectoria musical cuenta con títulos como Puedes caminar encima del agua, Los ángeles, Aquí llega dios o Esta vida apesta... Por un momento creo haber identificado la noticia, pero en cuanto me topo con el término Youcat (síntesis de Youth Catechism), sé que es eso lo que andaba buscando.
 
Youcat, que ni se refiere, obviamente, a los punkis donostiarras ni se trata de una alternativa a youtube, es un nuevo catecismo dirigido a los jóvenes elaborado sobre la base del universalista Catecismo de la iglesia católica de 1997. La brillante idea de hacer un catecismo ado surgió de la iniciativa del papa Wojtyla y ha sido impulsada hasta su conclusión por el papa Ratzinger, mientras que Christoph Schönborn, hijo de nobles y arzobispo de Viena, se ha encargado de su edición. Ya en las librerías desde el 30 de marzo y con 14.000 ejemplares vendidos, la obra, que se ha presentado hoy en la Santa Sede, ha sido traducida a 13 lenguas y podrá leerse en smartphones e iphones.

El nuevo catecismo, que cuenta con un prefacio firmado por el mismísimo Benedicto XVI, se plantea a corto plazo como vademécum para los jóvenes que acudirán a la Jornada Mundial de la Juventud que tendrá lugar en Madrid los días 16 y 21 de agosto, para lo que ya han sido distribuidos en torno a un millón de ejemplares. Sin embargo, su meta última no es otra que convertirse en una herramienta indispensable para la resolución de cualquier pregunta, zozobra, contradicción o encrucijada existencial que pudiera perturbar al joven en su vida terrenal, ayudándole a saber, según las propias palabras de Benedicto XVI en el prólogo, en qué consiste la verdad de la vida. Sintético y breve en su redacción y de factura alegre, a lo largo de sus 300 páginas se sucede un patrón constante (pregunta, respuesta y comentario) en torno a temáticas amplias que van de lo metafísico trascendental a lo material y lo antropológico, desgranadas con toda la complejidad que exige el mundo moderno, pero expuestas con un utilitarismo y simplicidad tales que el joven satisfará, sin duda, ese deseo de luz que, en su camino hacia esa verdad, reclama.

Sus 527 preguntas conforman un impresionante fresco holístico de los diferentes planos de la existencia humana y muestran el imponderable -¿inasible? ¿innominable?- fruto del trabajo desarrollado por algunos representantes de los representantes de dios aquí en la Tierra. No hay nada que escape al ojo crítico de dios: sexualidad, familia, ciencia, política, economía, consumo, medicina, derecho, justicia social, trabajo, ecología, moral... y religión. Veamos algunos ejemplos que tomo de la versión en papel de La Repubblica:
 
¿Qué es el pecado? Es una palabra, hecho o intención con la que el hombre transgrede consciente y voluntariamente el orden de las cosas previsto por dios.
¿Qué son los ángeles? Son criaturas puramente espirituales dotadas de intelecto y voluntad. No son corpóreos, ni mortales, ni, por lo común, visibles.
Si Dios lo sabe todo y puede hacerlo todo, ¿por qué no impide el mal? Dios permite el mal sólo para que pueda surgir algo mejor. [comentario: El mal del mundo es un misterio oscuro y doloroso... La muerte y la resurrección de Cristo nos enseña que el mal no tenía la primera palabra y que tampoco tendrá la última; del peor mal dios ha hecho brotar el mejor bien, y nosotros creemos que con el Juicio Universal dios acabará con cualquier injusticia.]
¿Qué pasará cuando el mundo se acabe? Con la llegada de Cristo habrá un cielo y una Tierra nuevos.
¿Hay contradicción entre fe y ciencia? No existe una contradicción insoluble entre fe y ciencia, porque no puede haber una doble verdad. [comentario: No hay una verdad de fe que pueda competir con la verdad científica. Sólo hay una verdad a la que se refieren tanto la fe como la racionalidad científica. Dios ha querido la razón, con la que podemos reconocer las estructuras racionales del mundo, al tiempo que ha querido la fe...]
¿Cuál es la importancia del domingo? Si el domingo es ignorado o abolido, todos los días son laborables. El hombre, que ha sido creado para la alegría, se transforma así en animal de carga potencialmente esclavizado por el consumismo.
¿Puede un cristiano jugar en bolsa o en internet? Puede jugar mientras quede en el ámbito normal de las reglas de la Hacienda Pública y no contradiga otras reglas morales.

La precisión alcanza tal extremo, que ayer fue momentáneamente retirada la versión italiana del Youcat, porque en la pregunta 420, referida al uso de anticonceptivos, se deslizaba en algún enunciado la posibilidad de poder usarlos. No existe, pues, la menor duda acerca de cuál es la férrea filosofía que los conduce. De ahí que se llegue incluso a aconsejar la desobediencia civil si fuera necesario:

¿Cuándo es necesario negar la propia obediencia al Estado? Nadie puede seguir disposiciones que provengan del Estado que contradigan las leyes divinas.

Llegados a este punto, me viene al recuerdo la figura de Darwin, quien, profundamente creyente y educado en el creacionismo, se veía incapaz de publicar el resultado de sus investigaciones, no ya porque ello lo obligaba a abandonar la religión, sino, además, porque podía hacer daño a sus seres queridos, su mujer entre ellos. Sólo veintitantos años después, la posibilidad de que el joven Alfred Russell Wallace, que había llegado a conclusiones similares a las suyas y estaba a punto de mandarlas a la imprenta, se le adelantase, le llevó a publicar El origen de las especies. Lo que ocurrió después ya lo conocemos.

¿Tendremos al final nosotros la suerte de Darwin? ¿Conseguiremos escapar, nosotros, nuestros hijos, de la visión tenebrosa, alucinada y demencial de los representantes de dios? Lo tenemos difícil. No parece que haya psiquiátricos para tanto loco ni cárceles para tanto delincuente.

28 junio 2010

Radicalización

Si practicas, o simplemente lo persigues, el pensamiento libre, aunque sea solo desde el sofá de tu casa, ¡CUIDADO! Podrías estar metido, sin saberlo, en el huerto semántico de un confuso concepto que nuestros gobernantes han tenido recientemente a bien empezar a controlar: RADICALIZACIÓN.

Lo acabamos de ver en un documento recientemente aprobado por el Consejo de la Unión Europea al que Irene Lozano hace un comentario en su página, cuartopoder. Aquí lo dejo.


La UE vigilará a los ciudadanos de opiniones radicales
IRENE LOZANO (22/6/2010)
Entre los logros de la Presidencia española de la Unión Europea, ha pasado prácticamente desapercibida la aprobación de un programa de vigilancia y recolección sistemática de datos personales de ciudadanos sospechosos de experimentar un proceso de “radicalización”. Este programa puede dirigirse contra individuos involucrados en grupos de “extrema izquierda o derecha, nacionalistas, religiosos o antiglobalización”, según figura en los documentos oficiales.
El pasado 26 de abril, el Consejo de la Unión Europea reunido en Luxemburgo abordó el punto del orden del día titulado “Radicalización en la UE”, que concluyó con la aprobación del documento 8570/10. La iniciativa forma parte de la estrategia de prevención del terrorismo en Europa, y se concibió inicialmente para grupos terroristas islámicos. Sin embargo, el documento extiende la sospecha de tal forma y en términos tan genéricos que da cobertura a la vigilancia policial de cualquier individuo o grupo sospechoso de haberse radicalizado. Así, un activista de una organización civil, política o ciudadana, sin vínculos con el terrorismo, podría ser espiado en el marco de un programa que invita a investigar desde el “grado de compromiso ideológico o político” del sospechoso, hasta si su situación económica es de “desempleo, deterioro, pérdida de una beca o de ayuda financiera”.
El documento aprobado recomienda a los Estados miembros que “compartan información relativa a los procesos de radicalización”. ¿Qué entiende la UE por radicalización? El texto debería definir el concepto, pues eso permitiría acotar la vigilancia al ámbito del terrorismo islamista, pero no lo hace. Se insta, por el contrario, a considerar entre los objetivos a todo tipo de defensores de ideas heterodoxas. El acuerdo pone también bajo la lupa policial a ciudadanos que defiendan las ideas radicales clásicas, las de aquellos partidarios del reformismo democrático que tanto bien han hecho a la democracia. Incluso podría aplicarse contra quienes se consideren radicales en sentido etimológico, pues “radical” es, ni más ni menos, el que aborda los problemas en su raíz.
El acuerdo pulveriza el espíritu europeo de tolerancia hacia todas las ideas, siempre que se defiendan mediante la palabra pues, en su afán de prevenir el terrorismo, amplia el abanico de sospechosos hasta diluir la notable diferencia entre los medios con que se defienden las ideas y las ideas mismas.
El programa completo de vigilancia está recogido en un documento anterior, el 7984/10, titulado "Instrumento para almacenar datos e información sobre procesos de radizalización violenta", de marzo de este año. Casualmente, a este texto se le dio carácter confidencial, y sólo se ha conocido gracias a que la organización de defensa de las libertades civiles Statewatch.org ha tenido acceso a él y lo ha hecho público. La ONG denuncia que este programa “no se dirige en primer lugar hacia personas o grupos que pretendan cometer atentados terroristas, sino a gente que tiene puntos de vista radicales, a los que se define como propagadores de mensajes radicales”.
Entre los objetivos del documento secreto figura “combatir la radicalización y el reclutamiento”, e incluye alusiones relativas a la persecución de quienes inciten al odio o a la violencia que sí parecen dirigidas a grupos terroristas o filoterroristas. Sin embargo, éstas resultan innecesarias, pues ya están castigadas en la legislación penal de los países europeos. El texto alude indistintamente a la “radicalización” y la “radicalización violenta”, asociando el recurso a la violencia con todo tipo de ideas extremas o antisistema. El documento invita a los gobiernos a vigilar “los mensajes de radicalización” hasta un punto rayano en la vulneración de la libertad de expresión. El programa invita a escrutar las audiencias a las que se dirigen los mensajes radicales, si éstos apoyan o no la violencia, si existen otros grupos con las mismas ideas que renieguen de la violencia, cómo se transmiten los mensajes radicales, etc.
Al descender al detalle de la vigilancia individual, recomienda investigar incluso los sentimientos de las personas que militen en grupos sospechosos, mediante planteamientos como el que insta a recabar información sobre los “sentimientos de la persona en relación con su nueva identidad colectiva y los miembros del grupo”. Y con preguntas como: “¿Ha hecho la persona comentarios sobre asuntos, principalmente de naturaleza política, usando argumentos basados en mensajes radicales? ¿Ha hecho comentarios sobre su intención de tomar parte en un acto violento?”. De este modo, el acuerdo abre una peligrosa vía de persecución de las ideas, los argumentos y hasta los estados de ánimo.
La reunión en la que se aprobó este programa de vigilancia ciudadana estuvo presidida por el ministro de Asuntos Exteriores, Miguel Ángel Moratinos, ya que España ostentaba la Presidencia de turno de la UE. Asistió también el secretario de Estado para la UE, Diego López Garrido, así como la mayor parte de los ministros de Asuntos Exteriores comunitarios.

24 junio 2010

El opio es redondo

Sarkozy suelta la mano de su amada para golpearse el pecho, mientras, con los ojos inyectados en sangre, pide venganza por el desastre nacional que supone la derrota de su selección. Italia se olvida de sus políticos para jugarse su unidad. Sesudos periodistas se rinden ante la magnitud de ese dios bajuno de pelo grasiento que es Messi. Donovan abandona su guitarra para meter a EE.UU. en octavos. El bello Piqué casi pierde los dientes. Inglaterra y Alemania entran en la III Guerra Mundial. Zidane es seducido por el armamento de los argentinos... Spasticus autisticus... El opio es redondo.



14 diciembre 2009

Victor Hugo, Mark Twain y el copyright

Un defensor de los derechos de autor como Victor Hugo hizo hace ya más de 130 años una reflexión como la que sigue: El libro [hágase extensible a cualquier producto cultural] en tanto que libro pertenece al autor, pero en tanto que pensamiento pertenece -la palabra no es demasiado polisémica- al género humano. Cualquier inteligencia encuentra en ello su derecho. Si uno de los dos derechos, el del escritor y el del espíritu humano, tiene que ser sacrificado, lo será, desde luego, el del escritor, porque el interés público es nuestra única preocupación...

Es fácil de entender. Pero no pocos mentirosos, a los que la cultura es lo que menos importa, se empeñan en falsear la realidad y buscan en los políticos una absurda ley que pueda preservar sus primarios intereses y los aúpe a las zonas altas de la pirámide social. Una ley que, para un Mark Twain que ya luchaba contra los piratas a principios del siglo XX, resultaría indigesta al mismo dios (Only one thing is impossible for God: to find any sense in any copyright law on the planet).

Sea como fuere, aquí andamos en medio de un debate en el que las posturas no siempre están suficientemente afianzadas. Si ése es tu caso, léete la entrega de hoy de Enrique Dans, porque es tan absolutamente contundente que hasta dios podría tomar partido.

02 diciembre 2009

El P2P en la diana: jaque a la cultura libre

Fueron llegando desde primeras horas de la mañana de un Madrid ya medio aderezado para los faustos navideños que perciben inhóspito. En oleadas, hermanados en la causa común, incultos parahorteras (Antonio Carmona, Rosario, Chambao, Felipe Campuzano, Camela, Malú, Tamara), cantantes átonos (Loquillo, Kiko Veneno), fondones carrozones (Aute, Amancio Prada, Marina Rosell, Peret, Luis Pastor), simpáticos payasos (Bunbury, Martirio), economistas cantantes (Alejandro Sanz, Anita y Víctor, Ana Torroja), células militantes por la destrucción de las ideas (Jaula de Grillos, Pereza, Celtas Cortos, El Canto del Loco, Estopa, La Oreja de Van Gogh, Sidecars), productos basura (Edurne, David de María, Chenoa, María Villalón, Virginia, Merche...)... y así hasta 300, se fueron congregando delante del Ministerio de Industria para hacerle llegar al ministro Sebastián su manifiesto, un manifiesto avalado por 2.500 firmas, encabezado por un lema largamente pensado: La música es cultura. La música es empleo.





La hija pequeña del Pescaílla, subida al tabladillo montado para la ocasión, miró al cielo buscando una bendición que ya no existe al tiempo que espetaba una profunda observación: los músicos también son trabajadores con hijos y están arruinados. Las pancartas robaban luz al día: "Al ladrón, desconexión", "La música se muere", "Músicos o pescadores, todos somos trabajadores". Loquillo, el adalid de la algarada, tomó la palabra: "Nos estamos jugando mucho más que la piratería. Llegará un momento que los músicos españoles tengamos que grabar en discográficas en el extranjero". Antonio Guisasola, presidente de Promusicae, es decir, de los 85 productores que se reparten el 95% de la música española, fue más tajante y claro: el problema sigue siendo el P2P (...) el gobierno tiene esa asignatura pendiente hasta final de año, y nosotros vamos a vigilar para que la saque con buena nota. Aute, prototipo de saurio en extinción, puso la guinda amenazante: "Esto es sólo el principio".

Y todo ello un día después de que ayer, 31 de noviembre, se hubiera dado a conocer una modificación del artículo 34/2002 del 11 de julio y el real decreto 208/1996 del 9 de febrero acerca de la regulación de la información y de la propiedad intelectual frente a la piratería en la red según la cual el Ministerio de Cultura puede ahora solicitar a las operadoras identificar a los delincuentes que se apropien de productos culturales con copyright.

Podrán, no obstante, los internautas con patologías delictivas dormir tranquilos. De momento. Los órganos competentes, concretamente la Comisión de Propiedad Intelectual del Ministerio de Cultura, tendrán por ahora sólo la capacidad de proceder legalmente contra los propietarios de sitios P2P, para lo que contarán con la generosa colaboracion de los ISP (Internet service providers), que habrán de identificarlos si no quieren tener problemas ellos mismos.

Y mientras estos galimatías legales en los que se juega el futuro de la cultura libre y el derecho a la preservación de la privacidad de los ciudadanos van alambicándose sin remedio, se oye una vez más la voz grave de Loquillo, rattus norvegicus: "Somos los que propiciamos esas melodías que se incrustan en nuestros cerebros y corazones. Músicas que enamoran, consuelan, o curan; sonidos que alegran, rememoran, evaden, relajan o estimulan".

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28 octubre 2009

El gran timo de la cultura


Obsérvenlos. Él es Miguel Bosé, otrora efebo y hoy, más que cantante, un don Pantuflo bien hablado en su bata de cuadros. Ella, embutida en ese artefacto rosa sobre pantorras suficientes, es Ángeles González-Sinde: guionista, directora, hermana de productor, heredera de la Academia fundada por papá y hoy ministra de cultura y pareja de Ray Loriga, escritor, cineasta y ex-compañero de la carismática Christina Rosenvinge, quien primero lo dejó con Álex para estar con Ray y ahora destroza sin ruborizarse la carrera musical de Nacho Vegas, su pareja actual.

Ambos se encuentran en la entrega de Medallas de Oro al Mérito en las Bellas Artes 2008 en el Palacio de Festivales de Santander. Ella en calidad de Ministra y él como uno de los 25 premiados y como airado representante, no sé si autoproclamado, de todos ellos. Ángeles lo mira y se siente segura, como con alas, al tiempo que Miguel, que parece a punto de eructar, escruta, satisfecho, el horizonte. La ministra, henchida de vaya usted a saber qué, a punto está de que se le escape algún flujo dentro de su vestidito de Ágatha Ruiz de la Prada, otra de las premiadas.

En cualquier caso, no acierto a interpretar en su gesto si piensa dar un discurso o acaba de darlo, pero cuando lo hace, el hijo de la promotora del Museo de los Ángeles pide apoyo para el arte y los artistas: cariño, mimitos, dinero, mecenazgo. En su discurso, Miguel compara al artista con el lince ibérico, al borde mismo de la extinción, y Juan Carlos rey, emocionado o práctico, suelta: "Conozco la intensidad del trabajo y del esfuerzo que anima vuestras trayectorias. Vuestro afán de superación y perfección genera admiración y es un estímulo para todos". Luego, echando mano del poeta del régimen, Antonio Gamoneda, añade: "la belleza no es un lugar para cobardes".

No sé a quiénes llama exactamente cobardes, pero ¡¿cómo osa, Alteza Serenísima, llamar artista a Bosé?! ¿Es capaz de encontrar peor cantante? ¿Acaso ha pagado, Majestad, para ver los bodrios que ha filmado la Sinde? ¿Ha sufrido su Ilustrísima el par de peñazos que perpetró su chico, Ray Loriga? ¿Cómo se otorga un premio de Bellas Artes a Francisco Rivera Ordóñez, poniendo en pie de igualdad la carnicería del toreo -otro negocio- con la música o la pintura?

En fin, ministra, si la cultura es tan necesaria para la sociedad como usted proclama a los cuatro vientos, ¿para cuándo será totalmente gratuita a fin de que cualquier estamento social acceda a ella en igualdad de condiciones? Piense en los parados, a ver si entra en razón. Esa cultura del amiguismo y la subvención, del enriquecimiento y la desigualdad que usted capitanea y preconiza es una puta mierda.

Cínicos, mentirosos y chupones. Eso es lo que son ustedes. Y catetos. Perdone la sinceridad.